Desde que el hombre tiene uso de razón el oro ha sido el metal más deseado. Cuando pensamos desde un punto de vista histórico en tesoros, monedas, recompensas… el oro es el principal protagonista. En algunas civilizaciones de la antigüedad tenía un carácter divino y se asociaba con el sol.
Una de las principales características del oro es su ligereza, se trata de un material muy blando, por eso en joyería no se puede usar totalmente puro, es necesario mezclarlo con otros materiales que le aporten la rigidez necesaria.
La forma más extendida de conocer al pureza y riqueza del oro es conociendo el porcentaje de oro puro que lleva por cada 1.000 milésimas. Por ejemplo, cuando hablamos de oro de 750 milésimas, estamos diciendo que en una aleación de 1.000 partes, 750 son de oro puro y las otras 250 de otro metal.
En joyería se usa oro de 14, 18 y 24 k., y su pureza la indicamos en la tabla adjunta:
Los colores de oro
En función del metal que usemos para mezclarlo con el oro, obtendremos unas tonalidades más o menos intensas. En la tabla adjunta mostramos las aleaciones más usadas en joyería.
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