Características de las perlas

El aspecto de una perla viene determinado principalmente, por tres factores: tamaño, forma y color.

El tamaño depende del implante que se utiliza, del tiempo que está en cultivo y del tipo de ostra en el que se desarrolla la perla. Cuanto mayor es el tamaño de una perla mayor es su valor. Pueden llegar a alcanzar hasta 18 y 20 milímetros de diámetro, aunque el tamaño más empleado en joyería oscila entre los 6 y 8 milímetros.

Básicamente existen cuatro formas de perlas: las redondas, que son totalmente esféricas, las semiredondas que no llegan a ser totalmente esféricas, las barrocas que son de forma irregular pero uniforme y las semibarrocas, que son aquellas que no pertenecen a ninguno de los otros tres grupos, como las que tienen forma de gota, achatadas, etc…

El color de la perla tradicionalmente ha sido el blanco, pero actualmente existe una amplia variedad cromática de perlas empleada en joyería, ofreciendo colores realmente “mágicos y atractivos”. Las perlas más usadas son, además de las blancas, las rosadas, grisáceas, azuladas e incluso negras.

Además del tamaño, forma y color, la procedencia es otro factor muy valorado, sobre todo cuando se trata de zonas dedicadas al cultivo de perlas con demostrada calidad, como por ejemplos las perlas del Mar del Sur (al norte de Autralia), la perla de Tahití (polinesa francesa), la perla Akoya (Japón), etc…

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